El fin de semana comprendido entre el 23 y el 25 de enero de 2009, un vendaval impresionante azotó el norte de la penÃnsula Ibérica. Zaragoza sufrió su parte y las consecuencias se tradujeron en árboles arrancados, tejados destruidos y otros graves destrozos…
Nuestro colegio permaneció el lunes 26, con un enorme pino carrasco tumbado sobre la entrada principal, impidiendo el paso de alumnos y vehÃculos. El árbol, de más de treinta años, estaba ubicado en el jardÃn de Arsenio y hemos de dar gracias que, además de caer hacia el este, lo cuál significa que respetó el tejado de la vivienda, era fin de semana y nadie se encontraba en el lugar de la tragedia.

